11 sept 2009

TE ACUERDAS CUANDO...

¿Te acuerdas cuando caminamos juntos por el patio de la escuela (primaria) en la hora del recreo, y a pesar de que eran 30 minutos de "descanso" parecían que eran como 5 minutos para estar juntos? Yo sí, me acuerdo muy bien, fuiste la primer niña de mi vida con la que compartí tus manos... esa vez que recuerdo bien, nos llevabas a dos tomados por las manos, tu enmedio, yo a la derecha. Que justa eras de verdad, para qué hacernos sentir mal a uno, para qué quedarte con uno, si podías estar con los dos.

¿Te acuerdas cuando en la banda de guerra te dije que el tambor que tú tenías era el mío?
Yo sí, lo recuerdo perfecto, iniciábamos un ensayo más como cualquier día de escuela. Temprano, te dije que ese tambor sería de ahora en adelante el mío, porque el que yo tenía ya no me gustaba cómo sonaba y ese, que me "apañé" que tú tenías, recuerdo que el cuero estaba un poco verde y tenía un sonido muy potente, por lo que te convencí de que realmente ese era el mío, que te estabas equivocando de caja y te convencí. Jajajajaja, ni hablar.

¿Te acuerdas cuando me pusiste el cuerno?
Cómo no me voy a acordar, eras la hermana de una compañera que andaba con uno de mis mejores amigos de aquel entonces. Recuerdo que tus papás tenían una tienda de abarrotes y vinos, ahí estaban ustedes por las tardes encargadas. Una vez nosotros llegamos, y te encontré con un vecino tuyo. Realmente nunca supe qué onda, pero cuando me hiciste una cara comprendí que no era bienvenido y mucho menos, cuando te vi que lo abrazaste. ¿Qué tiempos no? Primeros desencuentros.

¿Te acuerdas cuando éramos Halcones?
Vaya momento. Había entrado a la Tropa Scout. Esa primer reunión, jugamos fútbol americano. Como parte del destino sin creer absolutamente en él, estábamos en el mismo equipo. Éras el quarterback y preguntaste: "¿A qué equipo le vas? y te dije que a los Delfines de Miami... respondiste sólo con un "yo también" y chocamos las manos mientras corríamos rumbo a despejar, pues acaba de anotar yo con un pase que me habías lanzado.
Nunca imaginamos o por lo menos yo, que ese era el inicio de compartir mucho más cosas que un simple "yo también". Música, viajes, cigarros, campamentos, etc; ya han pasado de eso 20 años si no me equivoco. Un abrazo dillo.
¿Te acuerdas cuando cada quien pagó lo suyo con las hijas del "Clavitos"?
Qué risa. Era un sábado por la noche, salíamos con dos chavas que también estaban en los Scouts. Una se llamaba Marisol y su hermana ahora sí no recuerdo. El asunto es que un amigo y yo las invitamos a salir, a cenar a Pepe´s. En medio de la plática, mi amigo Jairo dice: "sí, todos los maestros tienen apodos, el que me dá carpintería le decimos el "Clavitos"... Ellas se echaron a reír sin parar y se voltearon a ver... preguntamos que por qué reían inténsamente y contestaron: "Es nuestro papá" jajajajajajaja!. Por si no fuera poca la pena, al pedir la cuenta, sacamos todo el cambio que teníamos nosotros y claro, no nos alcanzaba, así que ellas aportaron su parte y pagamos, después nos despedimos y ya no hubo otra salida... ¿Para qué? jajajaja!
¿Te acuerdas de las de tercero cuando nosotros íbamos en primero de secundaria?
Dedicada a los cuates de la secu. Nosotros, chavos de 11 años recién entrando a la secundaria conocimos a unas chavas que ya iban en tercero. Eran 3 de no sé cuántas que nos gustaron, así que tres de nosotros anduvimos con 3 de ellas. Considero que fueron relaciones que nos enseñaron muchísimo. Estábamos emocionados, cómo no. Una de esas tantas tardes, nos fuimos a la finca de un amigo que tenía una semi "disco" subterranea. Había dos maneras de bajar, sea por dos resbaladillas laterales o por las escaleras. Ahí nos refugiamos muchas tardes y una de ellas llevé una cámara fotográfica. Hicimos un concurso de haber quién duraba más tiempo besándose. Bueno, entre tanto beso, nos fotografiamos dándonos unos tremendos ósculos. Una vez que llevé al rollo a revelar e imprimir, por arte de magia mi madre supo de las fotos.
Siempre a la salida de la escuela, nos íbamos caminando juntas todas las parejas. En eso, en la calle, aparece mi madre en el carro, se para al lado de mí y enojada me dice que me suba al carro.. claro, sin opción a yo decir que no verdad. So pena de tener que dejarlos solos me trepé al auto. Una vez dentro, mi madre me pide le entregue las fotos donde me estaba dando besos con la "tipa". Desde entonces, ya no confiaba tanto en mí cada vez que yo salía por las tardes, me prohibió terminantemente me viera con una niña mayor que yo y las fotos las guardó por mucho tiempo pero hoy es fecha que no supo qué les hizo, hubiese estado bien que las guardara para verlas y poder reír más y recordar la cara de mi ex que ni siquiera tengo presente su nombre.
Que buena historia aunque mi madre no está muy de acuerdo, jajajaja.
¿Te acuerdas de "nuestra conquista" jugando voleibol en la secu con ellas dos?
Raúl: "Qué onda, a mí me gusta Lissette. Gustavo: "A mí Gisela, vamos uno con cada una, aprovechando que están ellas solas jugando y cada quien juega de pareja con la que le gusta" R: "zaz" No sé en qué momento se alinearon las estrellas y el momento no pudo ser más exacto, pues ellas accedieron, pero también tenían el plan de jugar con nosotros para después salir y tener una relación. Eso lo confesaron una vez que ya habíamos iniciado la relación. Mi relación con Lissette fue muy padre lo que duró, aunque casi no nos veíamos más que en la escuela. Fueron de esas semi conquistas que en realidad te das cuenta que no conquistas tú, no eres tan chingón ni tan galán, simplemente el gusto es mutuo y ellas también tenían su plan de conquista para con nosotros. Mi relación no duró tanto como la de Gustavo, pero fue un bello recuerdo sin más ni más. Cuando nosotros salimos de la secundaria, a ellas aún les faltaba un año. Íbamos por ellas a la salida, pero un día de esos, yo, sí yo, le dije a Lissette que ya no estaba agusto, (me sentía grande ya en prepa con otras emociones por investigar y probar) y la corté. Ella estuvo de acuerdo y me dí la media vuelta para irme con mis amigos, con la frente en alto disque por haber "ganado la batalla" sin problema. Como siempre sucede, después de un año y que ella salió de la secu, la busqué... se veía aún más hermosa, pero ¡oh!, lo que aquella vez yo había decidido dejar, jamás volvió a mí. Pasaron los años, la volví a ver y nada sucedió.
¿Te acuerdas de los viernes de americano y recorrido en Los Olivos?
Cada viernes de la semana era el más esperado no sólo porque marcaba el inicio del fin de semana y no tendríamos que ir a la escuela al día siguiente, sino porque ese día a partir de las 4 de la tarde nos íbamos a jugar fútbol americano al rancho Los Olivos. En esos tiempos nos juntábamos buena banda, todos con la intensión de ir no sólo a pasar un buen rato entre los cuates, sino a jugar bien, a dar el todo en la cancha y poder aplastar al enemigo. Eran horas y horas de juego, una y otra vez... hasta que la tarde-noche nos comenzaba a caer. Días lluviosos, llenos de lodo, nos aventábamos al lago para enjuagarnos. Bueno, iban también las hermanas de uno de ellos y amigas de nosotros. a las 6:30 de la tarde aproximadamente, dejábamos de jugar y sólo unos cuantos nos quedábamos para ir al recorrido, que éramos los de más confianza. Así que bajábamos hasta el río, recorríamos todo el río, desde donde estábamos que era la parte alta del lugar, hasta la entrada del rancho. Pero lo interesante es que cada uno se hacía cargo de una chava, puesto que había obstáculos que librar. Después, llegábamos a la alberca a enjaguarnos de nuevo y el día terminaba algunas ocasiones con parejas que en el recorido se conquistaban... algunos otros simplemente se besaban y ahí terminaba el asunto; otros más, se reprimieron las ganas. Esos viernes eran los más chidos en mis tiempos de deportista. Aún con quienes nos hemos visto y compartimos esos días, nos queda el anhelo viviente de querer volver a reunirnos y ahora, tras 17 años, sólo pretenderíamos lanzar uno que otro pase, correr no más d 15 minutos seguidos, no taclearnos con tanta fuerza sin micericordia buscando dar nuestro mejor golpe y hacernos volar por los aires; sino recordar y vivirlo. Porque ahora todo eso nos acabaría aunque nos resistamos a vernos viejos el uno al otro. El orgullo podría llevarnos a hacer muchas pendejadas que nos costarian días de dolor. Si en aquel entonces, yo le rompí las costillas a un amigo sin querer, no quiero pensar ahorita qué nos podría pasar.
¿Te acuerdas que casi me tiras de la patineta aventando tu pie hacia atrás porque así me señalaste cuando pasaba a tu lado y preguntaste que quién era yo?Casi, casi me descontrolas...
Ese momento lo recuerdo detalladamente... Preguntaste quién era yo. Yo te vi y me gustaste mucho. Nos presentaron, nos miramos, nos gustamos, nos dimos teléfonos, salimos un par de veces y nos hicimos novios. Fuimos a una cena y nos la pasamos en el jardín echados cual vil parejas románticas. Nos hacíamos acompañar de otros dos amigos pareja también. Nos escribimos varias cartas, una vez me preguntaste que qué daría yo por ti... no supe responder, pero sabía que muchas cosas, tenía ganas de estar contigo y de enamorarme, pero creo que mi respuesta no fue tan contundente. Todos los días saliendo de la secundaria íbamos los amigos en su búsqueda a esperarlas salieran de la suya. Entonces nos veíamos, comprábamos alguna fruta y compartíamos, o simplemente cada uno tomaba su ruta con su pareja y nos despedíamos por unas horas para después volvernos a ver. Era la historia de todos los dias.
Una de esas tardes terminamos...
Entramos a la prepa, a muchos nos tocó en el mismo salón, entre ellos tú y yo. Pero no había nada, ni siquiera nos hablábamos hasta que un día tomé la inciativa y platicamos. Entendimos cada uno lo que sentía por el otro y que no había más como dos.
En el salón, recuerdo que un amigo mutuo estaba sentado detrás de ti. Yo estaba a un lado de él, a tu izquierda. Él simulaba darte una nalgada, cuando veo que su rodilla estaba más cerca de tu nalga lateralmente del lado izquierdo, le empujo la misma y el entonces te pega. Creíste que había sido con la mano, pero peor aún, que yo había sido el que lo había hecho. Al terminar la clase, te paraste frente a mí y me diste la mejor cachetada que nadie jamás en mi vida me ha dado. Sonó por todo el salón y me dijiste: "Para que la próxima vez se lo vuelvas hacer a tu abuela". No hice nada, pero me enojé mucho y entonces planié la venganza. Tendría ahora que darte un beso a fuerza frente a todos, jamás te pegaría. Así que me puse de acuerdo con alguien para que te distrajera y así yo poder hacer lo que quería. Todo tenía que ser a la hora de la salida. Me esperaban mis amigos, ellos sabían qué iba hacer yo. Me acerqué donde estabas, en la bola de las amigas. Me puse a tu lado, mi mano detrás de la espalda hacía un conteo para los amigos. 1,2,3... te tomé por el hombro derecho, te voltié la cara, te di el beso, pero fue mucha fuerza para eso y te fuiste hacia atrás. No pude sostener tu peso, caería yo también, así que di un paso largo para atrás y te solté... como si toda la prepa hubiera sabido que es lo que iba a hacer, voltearon y te vieron caer. Todos, o casi todos, se burlaron... yo no supe qué hacer, realmente no era lo que quería, el plan había salido mal. Te levantaste cual bestia furiosa a perseguirme, pero tus pasos eran lentos a los míos... lo siento creo alguna vez te lo dije tiempo después, mucho después.
Abandonaste la prepa, te fuiste a toluca y te casaste. Una que otra vez te llegué a ver, pero no tan consistente en realidad, la amistad iniciaba el proceso de alejamiento. Cambiaste de religión, no sé cuál. Tuviste una hija y una noche tristemente me llamaron para decirme que habías muerto. Acudimos a tu velorio, todo -como en cada suceso de esta naturaleza- era incomprendible. La respuesta es que te habían operado y que según todo había salido bien, pero te quejabas de un dolor abdominal y nadie te hizo caso hasta que fue demasiado tarde.
Tu hija hoy ha de ser toda una adolescente, nunca la conocí, ojalá se parezca a ti...
Donde quiera que estés Karina Suset, a tu memoria... ojalá recuerdes como lo hago, sin rencor.
...continuará.

5 ago 2009

TÚ Y YO.

Yo te veo, pero tú no quieres verme.
Yo te escucho, pero no te interesa.
Yo te anhelo, tú te das la vuelta.

Tú no me buscas y yo te espero.
Tú me callas cuando yo callo.
Tú me interrumpes cuando te digo que te extraño.

Yo me resigno, tú no quieres perder.
Yo te cuestiono y tú, respondes con preguntas.
Yo soy tal cual, pero a ti no te dice nada.

Tú me besas cuando yo no quiero.
Tú no propones y yo adivino.
Tú te presumes y yo me carezco.

Tú y yo somos pero no nos vemos.
Tú y yo nos besamos pero no nos queremos.
Tú y yo callamos cuando hay mucho que confesar.
Tú y yo carecemos de sentido.

Tú, o yo, yo, o tú... no es lo mismo, y nunca igual.

PENSAMIENTOS MORIBUNDOS.

La relatividad de la imagen de tu vida, la relatividad de tu mirada trastocada y las formas insistentes.
La consecuencia de no verte indecentemente con la nostalgia de mis sueños peturbados.
¿Cómo intentar desprenderme de lo que no me interesa pero ahí está, sin seguir interesándome?
La pulcritud de tu sonrisa enferma, la suciedad de tus manos maltratadas y todas aquellas risas que te arrancan la inocencia.
Esta verdad que no puede con la calma, ni las musas inspiran al mendigo hambriento; no soy sólo más que la necedad de mis deseos.
Que no siempre lo que deseas es lo que necesitas, relativo está demás por intentarlo.
La consecuencia de no luchar por tus locuras, todo el mundo dice que no puede con sus fantasmas educados, muy pocos son tan absurdos como dicen.
Dime por dónde inicio a no escribirte...
La relatividad de lo que hablas es relativo, relativo con la vida de tus pensamientos moribundos.
No hace falta que me cuentes otra historia consumada, ya me aburren las entrañas licuadas por nostalgias.

30 jul 2009

OLVIDARTE: ¿POR QUÉ?

Porque no hay más, porque no estarás nunca conmigo despertando cada mañana a mi lado con los ojos inchados y el cabello despeinado, enredado, chinos alborotados.
Porque huyes todos los días, porque tienes miedo y culpas pendejas; porque el amor se equivocó con nosotros, porque hay vacíos.
Porque es grande lo que hay entre los dos y mirarte me desahace. Porque hay sueños compartidos pero no hay coraje para hacerlos realidad y porque así nada tiene sentido.
Porque nos parecemos y a la vez no. Porque te trato bien y creo que no estás acostumbrada a que eso suceda.
Porque no hay tiempo para los dos.
Porque Dios no cumple caprichos ni endereza jorobados.
Porque no me gusta sentir esto que siento dentro, cuando adiós es lo único seguro entre los dos. Porque es pura ilusión y aunque crea en la magia, tus manos son lentas.
Porque has sido mi constante desgaste (gasto) y no una inversión.
Porque no quiero llorar cada día por no tenerte, porque olvidarte es lo que me queda para poder vivir en paz.
Porque me olvido de mí bajo la estupidez de querer pertenecerte y te entrego todo mi ser y todo lo que tengo, en vez de pertenecerme y entonces poder estar tranquilo contigo.
Porque creí que era una prueba superada y no lo es.
Porque amarnos no es suficiente, es necesario vernos, estar, olernos, tocarnos, decirnos, mirarnos y a veces hasta ignorarnos o simplemente guardar silencio.
Porque la distancia es sólo para los mapas y las divisiones son para los territorios.
Porque el corazón no entiende la razón y porque no tiene sentido nada de esto sin disponibilidad ni acuerdo de voluntades.
Porque amar es libertad y tú quieres escondernos como si hiciéramos mal a alguien, o fuera un pecado capital.
Porque eres lo que quiero en una mujer para compartir vida y no puedo comprarlo con nada, absolutamente nada; ni con mi vida entera.
Porque eres mediocre en ti y luchas por sustituir todo lo que no te atreves a tener.
Porque un no es un sí y un sí es un arrepentimiento; porque en ese mundo al revés no me interesan los dobles sentidos.
Porque tienes complejo en cada marca del tiempo en tu piel y crees que a mí me interesa.
Porque no te preocupa realmente lo que sucede en mí, ni lo que paso ni lo que hay...
Porque tengo ganas de sacarme las entrañas para no tener más tu veneno.
Porque tengo muchas ganas de quitarme tus recuerdos que de nada me han servido.
Y tengo ganas enormes de que te esfumes con el tiempo; porque no valen la pena nuestras miradas ni esos abrazos que como molde se adecuan entre nuestro cuerpo.
Porque estoy cansado de mirar la nada, de soñarte, de confundirte con alguien, de todo el tiempo que no compartimos y que sé es un total desperdicio.
Porque no basta con las buenas intensiones.
Pudiste ser la única a la que siempre amaría.

23 jun 2009

Zumba pa´ti


...la decisión? Ir o no ir a San Luis Potosí. El por que no o sí, pues era lo de menos, realmente para eso es la vida, para viajar.

Hice dos que tres preguntas técnicas para saber por dónde debía dirigirme en carretera y así no perderme. Aclaradas un poco mis dudas, sin que esto quiera decir que no estaba algo nervioso, me dediqué a manejar y me hice a la carretera programándome para 5 horas
al frente del volante. Una vez saliendo de Querétaro, iniciaba lo nuevo, la aventura, pero siempre, la grandeza de esperar sorprenderme. Si pocas cosas espero en mi vida como forma de esperanza, ésta era una de ellas. El camino era largo y tras enfilarme rumbo a San Luis, las rectas fueron interminables y al poco tiempo, se volvieron aburridas. No sólo basta la buena compañía, las palabras
suelen terminarse en un tiempo relativamente corto. La buena música es requisito indispensable para poder sobre llevar el silencio, así que a subirle al volumen al estéreo. So pena, del maldito calor que no soporta mi cuerpo, tenía que... La ventaja es la emoción que siempre se interpone ante cualquier estrago de cansancio o aburrimiento. No suelo nunca pensar en que me voy a aburrir, siempre opto
por opciones para realizar. Si no es en un lado, puede siempre ser en otro lado. La ventaja para todo es que, como no conoces el lugar, siempre tendrás un pretexto para platicar con alguien a quien no conoces.
"Hola qué tal, mucho gusto fulana de tal" Click... después de haberle dicho a la compañera de viaje que se comunicara para saber en dónde me paraba y así pasaran por ella y yo continuar mi camino.
"Mejor súbete al distribuidor vial y carga gasolina aquí que no sé si haya hacia donde vas o si es mucho de tiempo" Obedecí tal cual.
En los 15 minutos de viaje jamás encontré un letrero que dijera el nombre del poblado hacia donde me dirigía... así que mejor pregunté a una persona que al parecer esperaba un móvil que lo llevara a un destino, quizá por donde yo iría, pero ni me ofrecí, ni lo pidió. Así que me fui, viendo enfrente de mí nubarrones color gris que tanto me gustan, que avecinaban una posible lluvia sobre mi camino
lo cual no sería problema para disfrutar; eso siempre lo hace aún más interesante y aventurero con responsabilidad acuestas.
Luego pensé, en que si la fiesta de la primera comunión de la sobrina sería en unas albercas, el asunto no sería el calor, sino la lluvia, que posiblemente haría los estragos de no disfrutar como se debe en un lugar caluroso. Para mi sorpresa fue diferente, aún nublado, el sol pegaba con plomo.
Me cambié antes de llegar a la iglesia, pero el sudor no puede controlarse, menos cuando mi cuerpo es demasiado intolerante al calor.
La fiesta y la reunión con mis primos y sobrina pasó de lo mejor. La primera vez que los visito en un lugar que está lejos de donde radico, pero fue mero pretexto. La invitación había sido desde 5 meses atrás, so costumbre de decir que lo cumpliría, cumplí.
Pero había algo, pues el pueblo Cerritos es bastante chico que no hay nada más qué hacer. Así que me acordé de la invitación de la desconocida, "Mejor ya quédate", y me dispuse a convencerme que sería chido conocer San Luis de una vez que ya estaba por aquellas tierras
Entonces, me volví hacer a la carretera de regreso a San Luis. Ahora el camino fue un poco más corto, pues sabía por dónde tenía que ir, más no a dónde iba a llegar; pero un mensaje o una llamada lo arregla todo. La guía, bien sabe el camino que me dirigió hacia el destino de encuentro.
Un saludo de nueva cuenta en la bienvenida. Dirigirnos a un parque no sé por dónde pero eso era lo de menos, así que seguí sus pasos. Llegamos e iniciamos conversaciones ligeras que nos hicieron reír a todos, y también cuestionarnos en silencio ciertos asuntos ajenos. Cada uno lleva su cuenta con certeza, pero no discipamos ninguna frente a otros o nosotros...
Unas chelas pa´l calor, esa es la actitud... pasamos por ellas claro está. -"¿1 ó 2 six?"- Por mí 4, pero el calor no creo que quiera más de 2, es más, mejor 1, puede que se calienten.
La presa, la pared de la cortina, el pequeño acueducto que recordaba Morelia, y nosotros ya sólo con una cerveza nada más. "Pero acércate, no tengas miedo" -"ok, ya voy"-. Una foto, otra foto y pocas en realidad porque las cámaras morían.
Bien, les haré caso, me quedo a descansar. Intentaré dormir, soy muy malo para entablar una conversación con Morfeo por las tardes, no suelo creerle nada de lo que pudiera decirme y es muy fácil que lo mande al diablo y mejor me dedique a pensar o poner música para cantar o imaginar que toco la batería.
"Ya se diespertó"
Ya me habían despertado 14 minutos antes. Había puesto música, la noche llegaba, la dueña de la cama había llegado y se postraba a un lado de mí haciendo travesuras.
Como buena dueña de la situación, mandó a quien debía primero.
Si sí o si no, corrí el riesgo, total... qué más dá, si duermo aquí será mucho mejor, si no, me regresaré a Cerritos o en un hotel de por aquí, total, si uno no arriesga no gana, pero hay que saber cuándo y en qué momento.
¿Dormiré solo? -No, regreso-
Pudiera quedarme este día, no tengo por qué irme, pero mamá dice que nos tenemos que ir.
Sin más, me volví hacer a la carretera, ahora de regreso a mi morada, ¿para qué? para aburrirme y desperdiciar el tiempo.
Uno nunca sabe qué hay detrás de las puertas, por eso es placentero abrirlas cuando éstas invitan a pasar.
Los viajes se cuentan y se añoran, tienen su propia historia y hasta soundtrack
El regreso es latente y esperado, más pronto de lo que necesité en decidirme si iba o no por primera vez.
1,2,3,4...I Know you want me, you know I want cha!
Salud y buen regreso.
Es hora de partir.
Conocer un lugar increible, y además, a una persona que con únicamente decir "Hola" hay click de buena vibra y energía, no pasa diario.
Todo esperé en mi viaje, menos la rutina y así fue...
Zumba pa´tí...
Gracias.

Acapulco, celos y mariscos.

La primer vez que manejé en carretera, fue a Acapulco Guerrero, en un vocho de un buen amigo de aquellos años; allá por los noventas. Fue un viaje de 7 horas por la carretera libre.
El recorrido fue Zitácuaro-Toluca-Ixtapan de la Sal-Taxco-Iguala-Acapulco. En ese viaje íbamos mi amigo su novia y yo.
Nunca pensamos lo que nos esperaba como bienvenida en la casa de la dama, pues ni el novio ni yo, sabíamos en dónde vivían.
Llegamos al puerto, nos dirigimos como hacia la costera, pero mucho antes Tania, le pide a su novio Horacio que nos desviáramos en la siguiente avenida a la derecha, como hacia el cerro.
Bien, nos dirigimos hacia aquel lugar, le pide a Horacio estacione el carro en el lugar destinado y que bajemos nuestras cosas pues ya habíamos llegado a su casa.
Horacio y yo nos voletamos a ver y con las miradas nos dijomos todo, que en sí era: "wey, no vamos a dar molestias para nada, mejor paguemos un hotel aunque sea de los más baratos, pues la neta se ven familia muy, muy humilde y de modestísima casa".
Encontramos a la suegra de Horacio y a la abuelita de Tania zurciendo una como cortila que parecía red. Al lado de ella estaba una cama matrimonial y ésta, se encontraba como en el balcón de la casa.
"Pasen, pasen, sean ustedes bienvenidos, que bueno que ya llegaron. Mucho gusto en conocerlos; estamos preparando lo que pondremos ante la cama pues los mosquitos no dejan dormir y con esto estarán bien" -"Señora muy amable, pero de verdad no queremos molestar, nosotros buscamos un hotel y nos vamos para allá de verdad, muchas gracias por la oferta"- Comenta Horacio mientras yo callaba.
-"De ninguna manera, ustedes son bienvenidos y no los dejaremos ir a ningún lado, así que no sean groceros y aquí se quedan, todo está listo"- Respondió la mamá de Tania.
En fin, nosotros nos quedamos, ni modo, tampoco podemos hacerles la grocería de irnos cuando ya tienen todo preparado.
Y así fue, dejamos nuestras cosas en el lugar donde dormiríamos y más tarde, después de una plática, nos salimos a dar la vuelta al Puerto de Acapulco.
Después de llegar de pasear, nos dispusimos a dormir en el lugar que había sido destinado para nosotros.
No pude dormir mejor, súper fresco... ahora el asunto era saber, en dónde nos bañaríamos. Y bueno, la respuesta es obvia: en el baño.
Ps sí, cuando me dispuse a darme un regaderazo, busqué y busqué las llaves para abrir la regadera y jamás las encontré, es más, ni la regadera. Sólo encontré unos botes llenos de agua, una cubeta y una jícara. Entonces no había más que intentar descubrir ni desifrar, el asunto es bañarse a jicarazo puro. Así que con el agua fría despertamos.
Luego, nos dispusimos a desayunar... madre mía, qué manjar de desayuno, aunque fueran unos simples huevos con frijoles refritos, eran como pocos había probado en mi vida; riquísimos.
La mamá de Tania nos dijo que nos fuéramos al mar y que regresáramos a comer, pues nos tendría unos mariscos.
Cuando regresamos a comer, nos encontramos una mesa repleta de pulpo y camarón, un manjar exquisito. Nos llenamos hasta el hartazgo, y nos deleitamos con el sazón de unos nativos guerrerences.
Luego iniciaron los problemas entre los novios. Tania y Horacio discutian mucho sus diferencias. Ella por ser "gastalona" y el otro por ser celoso hasta la madre, un hombre controlador. Yo en medio, sin saber qué hacer. Hubo muchas cosas que no me parecieron del actuar de él para con ella, pero no podía defenderla del todo, puesto que si era así, corría el riesgo de que el amigo me dejara tirado en Acapulco. Así que, entre aguantarme, incomodarme y sentir pena ajena, intentaba disfrutar. Me decía a mí mismo que jamás volvería a un viaje de este tipo con Horacio, pues la estaba "cagando".
En fin, Horacio enojado y yo como amigo, nos salimos solos a chupar, intentando que las cosas se calmaran y después, intentar regresar. Esa noche, nos esperaba su suegra en las afueras de su casa para hablar con Horacio. Y así fue, llegamos y la señora toda una dama, se dirigió a Horacio con mucha educación, lo que me apenó aún más ajenamente, pues Horacio no tenía nada qué decir, nada qué argumentar y mucho menos nada que justificar sobre el actuar de su hija, pues como le dijo la señora, "si mi hija gasta es porque quiere, para eso es el dinero y para eso nosotros la mantenemos, si a ti te enoja eso, es tu problema". Así que nos dijo que pasáramos y pidió de la manera más atenta a Horacio, se encontentaran y la pasaran bien, pues no tenía razón de ser el disgusto tan estúpido.
Este viaje, que fue mi primero con un amigo después de muchos años de haber conocido Acapulco, me gustó, pero sus bemoles fueron un parte aguas para desear ir con otra gente.
Aprendí que la calidad humana, la calidez de la gente es más importante que haber llegado a un hotel o una casa con todas las comodidades. Nunca he sido una persona que se fije en los bienes materiales, ni en la posición económica que la gente posee, no. Me considero una persona que se adapta y agradece enórmemente a aquel que me reciba en su morada, eso ya de por sí es bastante molestia, lo demás es por añadidura y sin obligación claro está.
Comí mariscos como jamás había comido en mi vida, tanto en abundancia como sin soltar un sólo peso, pues nunca nos dejaron cooperar en ningún sentido. Fuimos tratados como Reyes, como en muchos lugares no lo somos.
Este viaje lo recuerdo mucho por eso, por lo agradecido que estoy de aún sin conocerme, la familia de Tania me trató muy bien.
El sentido de todo está en cómo te lo ofrezcan, con interés de obtener algo de ti, sacarte un provecho, o desinteresadamente mostrándote afecto como persona.
"Buen viaje de regreso, vuelvan pronto"...

16 jun 2009

DESMEJORADO...

Dicen por ahí, que cuando uno no tiene nada qué decir y mucho menos nada interesante qué contar, es mejor quedarse callado o cantar una gran canción, así que escribo para cantar... una melodía que nos transcribe a muchos en diversas situaciones.


Hay gente para todo.
Hay cosas que se cuentan y parecen ciertas
Es cuestión de hormonas; dicen que se van pero se quedan.

Yo sigo igual, sigo tal cual, quizás desmejorado y el arrabal amargo en el paladar
Nunca pasa una semana con la misma neura, hicieron de mí una copla perversa.

Estabaís ausentes cuando dormía ¿me habré perdido algo? quizás
Las monedas de plata desprendidas, del beso al carcelero de mi corazón.

Yo sigo igual, sino tal cual quizás desmejorado, que no quede nunca el papel deshabitado
Otro ritmo otro compás, rimas de mar el gran teatro del mundo debe continuar.

Si no nos entra la locura mientras se esfuma la espera, habrá que dar la guerra por perdida y volver a los placeres prohibidos o privados para los necesitados.

(DAR. EB. Freak Show)